O OlhóPassarinho é uma marca e projeto que se debruça na pesquisa e implementação de ações que têm como base a imagem. Criámos oficinas e ações dirigidas a diversas idades centradas na fotografia, cinema e ilustração. Estas oficinas e ações acontecem nas escolas, nos serviços educativos de museus e brevemente na OCO (Oficina no Porto).
Estas ações têm carácter experimental e lúdico, porque acreditamos que o ato de brincar e a liberdade para errar no processo de experimentação são essenciais ao desenvolvimento do ser humano.
Assumimos, também, a responsabilidade que o tempo necessita, um tempo em que se comunica através de imagem, mas sem tempo para refletir ... queremos dar a ver e dar que pensar!

[abaixo apresentamos o artigo de Amador Fernández-Savater, importante, com o qual nos identificamos e vale a pena ler com tempo]
A PRODUÇÃO E CONSUMO DE IMAGENS DE APARÊNCIAS CONTRIBUEM PARA QUE O INDIVIDUO SE AFASTE DELE PRÓPRIO E DO MEIO.
​Dar que ver e dar que pensar, para integrar o mundo das imagens de forma construtiva e reflexiva, é responsabilidade dos profissionais da imagem, da escola, do museu e do Olhó Passarinho.



“Dar a ver, Dar que pensar”
artigo de Amador Fernández-Savater, publicado no eldiario.es
Nos pasamos el día mirando, pero ¿somos capaces de ver algo? ¿Qué relación hay entre ver y pensar? ¿Y en qué sentido la percepción es un problema político?
Amador Fernández-Savater16/11/2018 – 20:36h
publicado no eldiario.es

El escritor Albert Camus dijo: “pensar es aprender de nuevo a ver y a poner atención”. Es una frase sorprendente porque el pensamiento no se vincula al saber, al conocer, al análisis o a la verdad, sino a la transformación de la percepción y la atención.
Aprender: ir más allá de lo sabido. De nuevo a ver: recrear nuestra mirada sobre algo, verlo distinto. Y a poner atención: atender otro plano de realidad, otro tipo de señales.
Voy a aterrizar esta imagen de pensamiento, como recreación de la mirada y la atención, en dos ejemplos que tengo al alcance de la mano. Y animo a cada cual a imaginar los suyos.
Renombrar la realidad
El primero es un artículo breve que me envió hace poco mi amiga Amarela Varela para publicar en eldiario.es. Amarela es profesora en Ciudad de México y lleva mucho tiempo implicada -con la palabra y el cuerpo- en los movimientos y las luchas de los migrantes. El artículo habla sobre la caravana de migrantes en su mayoría hondureños que estos días atraviesa México hacia Estados Unidos acaparando la visibilidad mediática global.
Amarela explica que la migración centroamericana masiva no es ninguna novedad en México. Lo novedoso es cómo se ha organizado ahora: tras una larga historia de detenciones, deportaciones y masacres, los migrantes se han puesto a caminar juntos, autónomamente, sin coyotes de por medio, con una voz pública y propia, acompañados de organizaciones de derechos humanos y medios de comunicación.
El artículo es una llamada a ver la politicidad de este gesto de autonomía. A dejar de mirar a los migrantes solamente como víctimas de la fatalidad o personas manipuladas por algún complot de los poderosos. A poner atención y escuchar su voz, lo que ellos mismos dicen de su situación y de su experiencia.
En esta nueva politicidad no encontraremos seguramente algunos de los elementos clásicos (programa o consignas anticapitalistas, etc.), pero sí una desobediencia practicada con el cuerpo al régimen de fronteras y una interpelación positiva a la solidaridad del pueblo mexicano, que está respondiendo con gestos de hospitalidad radical muy esperanzadores.
El artículo de Amarela acaba diciendo: “no es caravana de migrantes, sino éxodo de desplazados, pero sobre todo es un nuevo movimiento social que camina por una vida vivible”.
¿Cuál es la fuerza del artículo? Consiste a mi juicio en su capacidad de renombrar la realidad. Al renombrar la realidad, vemos algo distinto y nuestra atención se activa. Creo que ese gesto de desplazamiento explica el impacto que ha tenido el texto en tantos lectores.
Puedo hablar de ello en primera persona: yo seguía lo que pasaba con la caravana de migrantes por las imágenes de la tele, pero nada de lo que se decía o mostraba rompió en ningún momento la barrera de los estereotipos que anestesiaba mi percepción: “ay, pobres”. Miraba, pero no veía nada. Nada singular, nada que me afectase.
Pero de pronto hay algo que ver. De pronto se abre algo que ver.
Submit
Thank you!
Back to Top